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Polivalencia y glamour: apuesta al negro

    Firma Invitada: Mercedes Ruiz

    «La perfección es una pulida colección de errores» (Mario Benedetti)

    Pertenezco a una generación de mujeres (y para que conste  me reitero: no me considero feminista, me defino como muy femenina, y que sigo apostando por mantener todo lo que me hace diferente a un hombre) que nos ha tocado vivir la era Woman´s Termomix, es decir que lo mismo servimos para un roto que para un descosido, o en términos culinarios lo mismo te preparo un soufflé-coulant de chocolate que hielo picado para los mojitos en un pispas.

    Hemos aprendido a ser Ateneas  a tiempo completo, excelentes diosas guerreras luchando en cualquier campo de batalla, adaptarnos al medio como el camaleón pantera (Furcifer Pardalis) el más atractivo de   los de su especie y a subirnos y bajarnos del tacón según dicten los sabios consejos de los gurús de moda reconvertidos en jovencitas blogueras que,  a pie de calle marcan las tendencias a la hora de vestirnos. Vivimos una etapa, un ciclo vital en el que reinventarse es la palabra de moda, y para poder hacerlo nos vemos obligadas a cultivar uno de nuestros muchos dones: Polivalencia, cuyo significado según el diccionario de la RAE es el siguiente: “Que vale para muchas cosas” [sic].


    Esta versatilidad nos permite la reconversión en lo más parecido a un LBD (Little Black Dress) o La petite robe noire (el pequeño vestido negro) como lo bautizo su creadora, la incomparable Coco Channel, la prenda comodín por excelencia que toda mujer debe tener en su fondo de armario, y que con solo cambiarle los accesorios, puede transformarse de sobrio traje elegante y funcional a sexy y chic vestido de cocktail.

    De todas las comparaciones posibles, no se con cuál de ellas quedarme: con el glamour de Coco Channel, la fuerza de Atenea, la vena ecológica del Furcifer Pardalis o con el tan actual y mediático simil de Woman´s Termomix.

    Me viene a la mente una frase que puede hacer entender lo complicadas que dicen que somos: “Son muchos los mundos, pero todos comparten el mismo cielo”, sorprendentemente para mí pertenece al famoso videojuego Kingdom Hearts y en concreto a una carta que escribe Kairi a Sora antes de emprender un viaje.

    Nuestro cielo es nuestro cuerpo, único, genuino y por siempre jamás. Nuestros mundos son todas las habilidades que desarrollamos a lo largo de nuestra vida y que nos permiten ser madres, compañeras, amigas, hijas, enfermeras, economistas, cocineras, pediatras, educadoras, modistas, cantantes, cuenta cuentos…un mundo de profesiones diversificadas y especializadas sin título oficial pero con amplia experiencia demostrada que aunque no cuentan en el curriculum vitae nos convierten en eso tan manido de Licenciadas por la Universidad de la Vida.

    Desde mi recreo, con la polivalencia a cuestas y sin termomix os envío la mejor de mis sonrisas.

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