«La piel es lo más profundo que hay en el hombre» (Paul Valéry)


Llega el otoño y es el mejor momento para examinar de forma detenida nuestra piel. Las largas exposiciones al sol, el cloro de las piscinas, la contaminación ambiental, los excesos en comidas y los trasnoches veraniegos, favorecen la acumulación de suciedad en las capas exteriores de la piel y la aparición de células muertas.

El aspecto de la piel, tanto del rostro como del cuerpo, no puede ser menos atractivo: opaco, marchito, seco, con manchas, irritado, aparición de incipientes arruguitas o arrugas mucho más marcadas.

Afortunadamente para nosotras, los hombres cada vez toman más conciencia del cuidado corporal y facial, por eso, estas pautas básicas para renovar la piel después del verano son para ellas y ellos.  


Piel de melocotón

No nos cansaremos de recomendar, el que consideramos primer y principal paso para conseguir la piel que deseamos: EXFOLIACIÓN. La piel se regenera naturalmente cada 28 a 30 días, con la exfoliación se acelera y desprendemos totalmente las células muertas, activando la circulación, suavizando la piel y promoviendo la regeneración de células nuevas. Resultado: una piel limpia, sana y fresca preparada para absorber por completo todos los nutrientes y principios activos de las cremas.

No temáis a perder el dorado tono que habéis conseguido tras maratonianas jornadas al sol (esperamos que con la protección adecuada). Este bronceado se debe a los pigmentos de melanina que se producen en las capas profundas de la piel, por el contrario, con la exfoliación igualamos el tono de la piel (desaparecerán esas antiestéticas manchitas blancas) y de esta forma lucirá más tersa y luminosa, además de conseguir disimular las cicatrices y marcas.


Lo ideal es realizarla una vez a la semana, y preferiblemente por la noche, de esta forma la piel está más receptiva y el efecto reparador y la absorción de los principios activos de los cosméticos, que aplicaremos posteriormente, se multiplica. Para el cuerpo nada mejor que una ducha de agua templada (nunca caliente) para abrir los poros y preparar la piel, aplicamos un exfoliante corporal con movimientos suaves, circulares y ascendentes desde los pies, tobillos, piernas, manos, brazos, hombros, la espalda (con ayuda del cepillo), abdomen y el pecho. Una ducha con agua fría activará aún más la circulación de la sangre y una gran dosis de crema corporal para nutrir e hidratar, nos devolverá una piel suave y luminosa.

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portrait of man applying moisturizer to face

Para el rostro y tras la limpieza habitual con jabón o crema desmaquilladora específica para nuestro tipo de piel y con la piel húmeda con agua templada, se aplica el exfoliante de forma suave por todo el rostro, cuello y escote, insistiendo en la frente, nariz y barbilla. Retirar con agua fría, aplicar un tónico facial que reequilibrará el ph y refrescará tu piel, preparándola para la mascarilla que conseguirá un efecto lifting, purificante y estimulante. Una vez retirada, aplicar un serum, crema nutritiva y contorno de ojos.


Cabello de ángel

Nuestro cabello sufre los  mismos efectos devastadores que la piel tras el verano: apagado, sin brillo, áspero, puntas abiertas, color indefinido…

La solución es fácil: un buen corte para sanear (sin miedo, después crecerá más vigoroso y sano). Si utilizas tinte o baño de color, ahora es el momento de aplicártelo, los rubios pierden la luminosidad y los castaños se aclaran, así que lo ideal es oscurecer un tono el actual para dar nueva vida a tu cabello. No menos importante es la aplicación de mascarilla nutritiva al menos una vez a la semana, para aportar todo el brillo e hidratación perdidos durante el verano.


Pies y manos

Una vez más la exfoliación es tu gran aliada a la hora de devolver la suavidad a tus pies. Una vez a la semana elimina las pieles muertas, con piedra pómez, lima manual o eléctrica. Después aplica crema exfoliante especial para pies y terminar con una mascarilla nutritiva.

Cada noche aplica una buena crema hidratante, aceite de oliva o aloe vera y enfundate unos calcetines de algodón, nutrirás en profundidad tus pies mientras duermes.

Para reparar el daño de las uñas y devolverles la salud y brillo natural después de mantenerlas pintadas durante todo el verano, elimina los restos de esmalte, repasa el corte y cutículas y aplica aceite de albaricoque o una mezcla de aceite de oliva y limón, masajeando suavemente su superficie y evita pintarlas hasta que no estén completamente restauradas.

Para la piel y uñas de las manos las pautas serán las mismas, exceptuando el eliminar las durezas con las limas.


Con este sencillo plan renove de otoño conseguiremos retomar la vuelta a la rutina con una piel, cabello y uñas regenerados y preparados para el frío y si además somos constantes y mantenemos estos hábitos durante el resto del año, nuestra piel lo agradecerá y obtendremos resultados visibles y duraderos.

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